Pareja Leyendas de amores imposibles: seis historias que moldearon nuestra idea del amor

Leyendas de amores imposibles: seis historias que moldearon nuestra idea del amor

Leyendas de amores imposibles: seis historias que moldearon nuestra idea del amor

Las leyendas de amores imposibles forman parte de nuestra cultura desde hace generaciones. Las hemos escuchado en canciones, las hemos visto en el cine y muchas las hemos leído de pequeñas sin darnos mucha cuenta de hasta qué punto han ido moldeando la idea romántica que tenemos del amor. Hoy quiero dejar a un lado la comunicación en pareja, el deseo y la perspectiva de género para repasar, con mirada de psicóloga, seis de estas historias que vienen de la música, del cine y de la tradición popular, y para pensar juntas qué nos dicen en realidad sobre cómo amamos.

Por qué las leyendas de amores imposibles nos fascinan tanto

El cine, la música y la literatura necesitan ese amor exagerado, ese amor límite, porque nos permite sentir la intensidad sin pagar el precio. Llorar en el sofá por una pareja que nunca pudo estar junta no nos cuesta nada, y sin embargo nos conecta con una emoción muy real. Por eso estas historias han sobrevivido tantos siglos: no hablan solo de amor, hablan de anhelo, de pérdida y de la idea de que cuanto más difícil es algo, más valioso parece.

El problema llega cuando, sin darnos cuenta, trasladamos ese patrón a la vida real. Crecemos pensando que el amor de verdad tiene que doler un poco, que si no hay obstáculo no hay pasión, que cuanto más sufrimiento, más auténtico es el sentimiento. Son ideas bonitas para una canción, pero generan bastante confusión cuando usamos las leyendas de amores imposibles como medida de si una relación real merece la pena.

Seis leyendas de amores imposibles que han marcado nuestra cultura

Vamos a repasar seis de estas historias. Algunas las conocerás de sobra; otras quizá no tanto.

Deray, la cara oculta de la luna

Si tienes más o menos mi edad, seguro que has cantado alguna vez «Deray», de Rosana, sin saber muy bien de qué iba. La canción recoge una leyenda sobre la cara oculta de la luna, a la que llaman así, Deray. Cuentan que, al principio de los tiempos, la luna se enamoró del sol y se acercó tanto a él que su rostro acabó quemado; desde entonces esconde su dolor en esa cara que nunca vemos desde la Tierra. Cuando llueve, dicen, es porque Deray está llorando, y el mar es la acumulación de esas lágrimas.

Dos astros que se necesitan para que exista el día y la noche, pero condenados a no coincidir nunca del todo en el mismo cielo: una de las leyendas de amores imposibles más bonitas que existen.

Lady Halcón: juntos todo el día, pero sin poder mirarse

«Lady Halcón», dirigida por Richard Donner en 1985, cuenta la historia del capitán Navarre y de Isabeau. El obispo de Aquila, despechado porque ella lo rechazó, se alía con fuerzas oscuras y lanza sobre la pareja una maldición tan cruel como ingeniosa: ella se convierte en halcón durante el día, y él en lobo durante la noche. Están juntos las veinticuatro horas del día, literalmente, pero casi nunca pueden encontrarse como personas, salvo un brevísimo instante al amanecer y al atardecer.

Una joya de la fantasía ochentera y, otra vez, una de esas leyendas de amores imposibles que convierten la cercanía física en la peor de las condenas.

Naturaleza muerta: cuando hasta el mar se enamora

«Naturaleza muerta», de Mecano, es otra de las leyendas de amores imposibles más conocidas: cuenta la historia de Ana y Miguel, una pareja de un pueblo pesquero. El propio mar se enamora de Ana y no soporta compartirla con un hombre, así que, celoso, provoca una tormenta y se cobra la vida de Miguel mientras está en su barca. Ana se queda esperando en la orilla, convencida de que va a volver, hasta que termina convertida en piedra.

Una roca blanca cubierta de sal y de coral que, según la leyenda, todavía puede verse en la playa. Otra de esas leyendas de amores imposibles en las que hasta la propia naturaleza es capaz de matar por celos.

La Sirenita: la historia real detrás del cuento

Casi todas conocemos a la Sirenita de Disney, pero pocas conocen la historia real que escribió Hans Christian Andersen en 1837. En el cuento original, la sirenita renuncia a su voz, a su familia y a su cola para estar cerca del príncipe del que se ha enamorado, pero él termina casándose con otra mujer. Las brujas del mar le ofrecen una última salida: matarlo y recuperar así su forma de sirena.

Ella no es capaz, se lanza al mar dispuesta a desaparecer, y en lugar de morir se transforma en un espíritu del aire. No consigue al príncipe, no vuelve con su familia: otra de esas leyendas de amores imposibles que terminan en una renuncia total.

Muy lejos, como ves, del final feliz que nos vendieron de pequeñas. La Sirenita original no es una historia de amor correspondido, sino de renuncia total a cambio de nada, y aun así se nos presentó durante años como un cuento romántico.

Los Amantes de Teruel: un beso que llegó tarde

Los Amantes de Teruel son, quizás, la más famosa de nuestras leyendas de amores imposibles: en el siglo trece, Diego de Marcilla e Isabel de Segura se enamoraron, pero el padre de ella no aceptaba la boda porque la familia de Diego no tenía suficiente fortuna. Diego pidió un plazo de cinco años para hacer fortuna en la guerra. Isabel esperó, pero Diego llegó un día tarde: ella ya se había casado con otro hombre.

Aquella noche, Diego entró en su alcoba y le pidió un último beso; ella, fiel a su nuevo marido, se lo negó, y Diego murió de pena allí mismo. Al día siguiente, en el funeral, Isabel se acercó al cuerpo, lo besó, y murió también. Hoy sus restos descansan juntos en el mausoleo de los Amantes, en Teruel, otra de las grandes leyendas de amores imposibles de nuestra historia.

La Peña de los Enamorados: saltar juntos antes que separarse

En Antequera, Málaga, durante los últimos años de la Reconquista, Tazgona, hija del gobernador musulmán de Archidona, se enamora de Tello, un cautivo cristiano. Su amor es imposible por la guerra y la religión que los separa, así que deciden huir juntos, pero son descubiertos y perseguidos por ambos bandos.

Acorralados en lo alto de un peñón, sin escapatoria, los dos jóvenes deciden saltar al vacío juntos antes que ser separados. Cuenta la leyenda que, al ver la tragedia, los dos reyes detuvieron la batalla. Aquel peñón, con la silueta de un rostro humano mirando al cielo, forma parte hoy del Sitio de los Dólmenes de Antequera, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Qué tienen en común estas leyendas de amores imposibles

Seis leyendas de amores imposibles, seis formas distintas de contar lo mismo: un amor que no puede ser. La luna que ama al sol sin poder tocarlo nunca. Dos cuerpos condenados a estar juntos y separados a la vez. Un mar capaz de matar por celos. Una sirena que lo da todo y se queda sin nada. Dos jóvenes que mueren por un beso que llegó tarde. Dos enamorados que prefieren el vacío a la separación.

Todas comparten la misma fórmula: cuanto más imposible es un amor, más intenso parece, y cuanto más duele, más se recuerda. Es una fórmula estupenda para una canción de tres minutos o para una película de hora y media, pero es una fórmula peligrosa cuando se convierte en la vara con la que medimos si una relación real merece o no la pena.

Esta idea de que el amor más grande es el que duele o el que no se puede tener no aparece de la nada: la absorbemos desde pequeñas, a través de canciones, películas y cuentos, mucho antes de tener herramientas para cuestionarla. Por eso en nuestro programa Hablemos Claro trabajamos con familias y adolescentes para construir una idea del amor más sana, sin necesidad de sufrimiento ni de imposibles.

Gustavo Adolfo Bécquer dejó, en el siglo diecinueve, una de las imágenes más bonitas de esta misma idea en su Rima XI. En ella, una voz femenina se presenta ante quien la ama contrastando lo intensa y apasionada que puede ser con lo etérea e inalcanzable que también es capaz de mostrarse, y termina definiéndose a sí misma como algo que no se puede tener del todo. El poema completo puede leerse en el Centro Virtual Cervantes: pocas veces se ha resumido en tan pocos versos la misma idea que recorre todas estas leyendas.

Por qué el amor real no tiene que parecerse a estas leyendas de amores imposibles

El amor real no tiene que dolernos para ser de verdad. No tiene que ser imposible para ser intenso. No tiene que convertirse en un sueño inalcanzable para que merezca la pena. El amor que vale la pena vivir es el que se puede tocar, el que está aquí, el que se construye cada día con alguien que también elige quedarse. No necesitamos convertirnos en piedra, en espíritu o en leyenda para que nuestra historia importe.

Disfrutemos de estos relatos en la pantalla, en la radio o en un libro, que para eso están, pero dejemos que el amor real sea, simplemente, posible. Si en tu relación sientes que el amor «tiene que doler» para ser real, o si el ideal romántico con el que has crecido te está generando más sufrimiento que bienestar, merece la pena pararse a mirarlo con calma y, si lo necesitas, con ayuda profesional.

¿Tu idea del amor te genera más sufrimiento que bienestar?

Si sientes que tu relación se parece más a una leyenda trágica que a un amor sano, desde Sexoluciones puedo acompañarte a construir un vínculo real, presente y sin necesidad de sufrimiento.

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