Sexualidad Sexualidad madura: así cambia el sexo en la menopausia y la andropausia

Sexualidad madura: así cambia el sexo en la menopausia y la andropausia

Sexualidad madura: así cambia el sexo en la menopausia y la andropausia

Hay una etapa de la vida en la que el cuerpo cambia de ritmo, las hormonas se reorganizan y muchas personas se preguntan si el deseo también se apaga con ellas. Hablamos de la sexualidad madura, ese momento en el que las mujeres atraviesan la menopausia y los hombres la andropausia, dos procesos hormonales distintos que comparten un mismo mensaje: el sexo no termina, simplemente cambia de forma. En este artículo te cuento qué le ocurre realmente al cuerpo, qué retos aparecen y, sobre todo, qué ventajas insospechadas trae consigo la sexualidad madura.

sexualidad madura en la menopausia y la andropausia

Qué le ocurre al cuerpo en la sexualidad madura

La menopausia es conocida por casi todo el mundo porque todas las mujeres la atraviesan y sus síntomas son bastante evidentes: sofocos, cambios de humor y el fin de la vida fértil. Lo que ya no resulta tan conocido es que los hombres viven un proceso equivalente, la andropausia, mucho más popularmente llamada pitopausia, aunque este no es su nombre científico. En ambos casos, la horquilla de edad suele situarse entre los 40 y los 50 años, aunque puede empezar antes o alargarse un poco más.

En ellos hay un descenso progresivo de testosterona, lo que se traduce en erecciones menos frecuentes y menos potentes. En ellas desciende el nivel de estrógenos, lo que puede bajar el deseo y favorecer la sequedad vaginal. En ninguno de los dos casos significa que el sexo se acabe: la vida fértil termina, pero la vida sexual puede durar toda la vida si el deseo y las condiciones físicas nos acompañan.

Conviene deshacer un mito muy extendido: pensar que estos cambios hormonales son un interruptor que se apaga de golpe. En realidad se trata de un proceso progresivo que puede durar años, con etapas en las que los síntomas son más intensos y otras en las que apenas se notan. Por eso cada persona vive esta transición de una forma distinta, y no existe una única manera correcta de atravesarla ni un calendario fijo que debamos cumplir.

También suelen aparecer cambios de humor asociados a estas fluctuaciones hormonales, tanto en ellas como en ellos, aunque de la parte masculina se hable mucho menos. Es importante no atribuir automáticamente cualquier bajón anímico solo a la edad y prestar atención a cómo nos sentimos, porque el bienestar emocional influye directamente en el deseo y en la forma en la que vivimos la sexualidad madura.

Los retos de la sexualidad madura en las mujeres

La bajada de estrógenos propia de la menopausia puede provocar sequedad vaginal, lo que hace que la penetración resulte dolorosa para algunas mujeres. No a todas les ocurre, ni con la misma intensidad, pero es uno de los rasgos más característicos de la sexualidad madura. Aquí conviene recordar algo que repito siempre: existe una vida sexual mucho más allá de la penetración, con infinitas formas de disfrutar del propio cuerpo y del de la pareja.

Los lubricantes son grandes aliados en esta etapa. Los hay con una textura muy similar al flujo vaginal natural, otros con efecto frío o calor, con vibración líquida, con sabores y olores, e incluso versiones que también funcionan como aceite de masaje. Si el deseo está intacto y hay suficiente juego previo, muchas veces ni siquiera hará falta recurrir a ellos, pero conviene tenerlos como opción sin ningún tipo de tabú.

Los ejercicios de suelo pélvico ayudan a mantener tonificada la musculatura vaginal, que con la edad tiende a perder fuerza igual que cualquier otro músculo del cuerpo. Practicarlos de forma regular mejora la sensibilidad y favorece el placer en la penetración.

Los retos de la sexualidad madura en los hombres

En los hombres, la andropausia trae erecciones menos frecuentes y menos potentes, pero no inexistentes. El deseo tiene mucho más que ver con lo mental y lo cerebral que con lo puramente físico, así que las relaciones sexuales se pueden seguir disfrutando sin ningún problema. Eso sí, conviene ajustar las expectativas: el vigor de la juventud no va a recuperarse tal cual era, y aceptar ese cambio es el primer paso para disfrutar de la sexualidad madura.

Existen recursos para mantener las erecciones: desde medicamentos como el Viagra, siempre bajo supervisión médica y sin interferir con otras medicaciones, hasta anillos que comprimen levemente la base del pene y favorecen la afluencia de sangre. Se encuentran fácilmente en sex shops y farmacias, y algunos incorporan vibración o texturas para aumentar la estimulación. Si la penetración completa no siempre es posible, hay muchísimas otras vías de disfrute que explorar en pareja.

Tanto para mantener una erección como para lograr una buena lubricación, el juego previo se vuelve todavía más importante que en etapas anteriores. Dedicar más tiempo a los besos, las caricias y la estimulación de todo el cuerpo antes de buscar la penetración ayuda a que el cuerpo responda con más facilidad, y además convierte el encuentro en algo mucho más placentero para ambas personas, sin la prisa que a veces caracteriza el sexo en edades más jóvenes.

Las ventajas de la sexualidad madura que nadie te cuenta

No todo son desventajas cuando llega la menopausia o la andropausia. Con la pérdida de hormonas, la piel se vuelve más fina y por lo tanto más sensible, así que las caricias, los besos y la estimulación de todo el cuerpo, mucho más allá de la zona genital, producen mucho más placer. En el caso de las mujeres, además, el retraimiento de la piel de alrededor de la vulva deja más expuesto el clítoris, el único órgano que no envejece, lo que multiplica las posibilidades de orgasmo.

De hecho, muchas mujeres experimentan por primera vez el orgasmo múltiple precisamente en la menopausia. En los hombres, el impulso sexual más bajo quita presión y prisa a los encuentros, así que hay más tiempo para dedicar a otras zonas del cuerpo, lo que termina beneficiando el placer de ambas personas. La sexualidad madura también suele llegar acompañada de una mayor claridad de ideas: sabemos qué nos gusta y qué no, y ya no queda espacio para la vergüenza.

A esto se suma, en muchos casos, más intimidad en casa si los hijos ya son mayores o más independientes, y una estabilidad laboral y económica que permite darse ciertos caprichos: una escapada, ropa interior nueva, algún juguete que antes no nos habíamos planteado probar. Todo suma a la hora de disfrutar de la sexualidad madura con más calma y menos exigencia.

Muchas personas que llegan a terapia en esta etapa descubren, además, que se conocen mejor a sí mismas que en ninguna otra época de su vida. Ya han pasado embarazos, partos, operaciones o momentos vitales difíciles junto a su pareja, y esa historia compartida suele traducirse en una confianza que facilita hablar de sexo sin vergüenza. Esa misma seguridad ayuda a aceptar un cuerpo que cambia, sin que ese cambio tenga que vivirse como una pérdida.

Cómo cuidar la sexualidad madura en pareja

Si notas que el deseo está ahí pero el cuerpo no responde con la misma intensidad, probablemente no le estés dedicando suficiente atención al resto del cuerpo. Cuanto más ampliamos el foco más allá de la zona genital, más placentero resulta el encuentro. Explorar los cinco sentidos en la sexualidad es una forma estupenda de redescubrir el propio cuerpo y el de la pareja sin la presión de llegar directamente a la penetración.

Es importante recordar también que, aunque las posibilidades de embarazo se reducen mucho en la sexualidad madura, no desaparecen del todo hasta pasado un tiempo sin menstruación. Y si no mantenemos una relación estable y monógama, el riesgo de infecciones de transmisión sexual sigue existiendo a cualquier edad, así que conviene repasar los mitos sobre el preservativo que muchas veces damos por hechos.

Mi consejo para vivir la sexualidad madura con plenitud es sencillo: explorad, comunicaos y no deis nada por perdido. Habladlo abiertamente con vuestra pareja, probad cosas nuevas, apoyaos en lubricantes o en recursos médicos si los necesitáis y, si el malestar físico o emocional se alarga en el tiempo, buscad ayuda profesional. Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, contar con información actualizada y basada en evidencia es clave para vivir esta etapa con más calidad de vida.

Cualquier época de la vida adulta es buena para vivir el sexo con intensidad. La sexualidad madura no es el final de nada, sino el inicio de una forma distinta, muchas veces más consciente y más satisfactoria, de entender el placer.

Si esta etapa te está costando más de lo que esperabas, ya sea a nivel físico o emocional, no tienes por qué atravesarla sola o solo. Trabajar con un profesional puede ayudarte a poner nombre a lo que sientes y a encontrar herramientas concretas para tu situación.

También imparto el taller Sexualidad y erotismo en la madurez, pensado para ayuntamientos y asociaciones que quieran organizar una actividad grupal con un enfoque lúdico y desenfadado: es una experiencia colectiva en la que nadie tiene que contar nada de su intimidad, se trabaja con dinámicas y contenido compartido, no con confesiones personales. Si gestionas actividades en tu ayuntamiento o asociación, puedes escribirme y lo organizamos.

¿Quieres profundizar en tu sexualidad madura?

Si estás atravesando la menopausia, la andropausia, o simplemente quieres reconectar con tu deseo y tu pareja, en terapia podemos trabajar juntas para que esta etapa sea la mejor de tu vida sexual.

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