Pareja Sploshing o WAM: la práctica sexual más divertida que une sexo, comida y arte

Sploshing o WAM: la práctica sexual más divertida que une sexo, comida y arte

Sploshing: la práctica sexual más divertida que une sexo y comida

El sploshing es una de esas prácticas que, en cuanto la conoces, te da ganas de probarlo. Su nombre viene de una revista de los años 80 en la que se mostraban parejas embadurnadas con comida, y desde entonces ha evolucionado hasta convertirse en lo que hoy también se llama WAM (Wet and Messy, húmedo y desordenado): jugar con comida, aceites, cremas o barros sobre el cuerpo como forma de explorar nuevas sensaciones, reírse mucho y salir completamente de la rutina.

No es untar un poco de chocolate en un dedo y lamerlo. Esto va mucho más allá: es mancharse de verdad, embadurnarse, pringar todo lo que haya alrededor y dejarse llevar. Si te parece una locura, sigue leyendo, porque tiene más ventajas de las que imaginas.

En qué consiste el sploshing exactamente

Esta práctica consiste en incorporar alimentos, cremas, aceites o cualquier sustancia untable al juego sexual o erótico. La idea es jugar con las texturas, los olores, los sabores y las temperaturas que aportan esas sustancias sobre la piel, sumando capas de estimulación sensorial que van mucho más allá del tacto habitual.

No hay un protocolo fijo. Cada pareja elige con qué embadurnarse, en qué orden, en qué parte del cuerpo y con qué intención. Puede ser un juego de preliminares que luego deriva en relaciones sexuales, o puede ser simplemente un rato de risas y exploración que termina en la ducha. Ambas opciones son igual de válidas.

Lo que sí tienen en común todas estas experiencias es esto: mucho desorden, mucha risa y una conexión con la pareja que es difícil de conseguir de otras formas. La risa crea vínculo, y pocas cosas dan más risa que acabar rodando por el suelo pringados de chocolate y pasta.

Por qué el sploshing funciona para salir de la rutina

Una de las preguntas más frecuentes en consulta es cómo salir de la monotonía sexual sin que resulte forzado o incómodo. Esta práctica es una respuesta muy válida precisamente porque tiene un componente lúdico que elimina la presión.

Cuando estás haciendo algo divertido y un poco absurdo (los dos pringados de mermelada intentando no resbalar), el ego desaparece. No hay sitio para la vergüenza, para el «lo estoy haciendo bien» ni para las inseguridades con el propio cuerpo. Solo hay risas, texturas y el momento presente. Y eso, desde el punto de vista terapéutico, es enormemente valioso para las parejas que sienten que su vida sexual se ha vuelto rutinaria.

Además, al estimular simultáneamente varios sentidos (tacto, olfato, gusto, vista), esta estimulación activa el cuerpo de una forma diferente a la habitual y puede despertar el deseo en personas que llevaban tiempo sin sentirlo con intensidad. No es magia, es fisiología: más estímulos sensoriales equivalen a más activación.

Ideal para parejas que buscan reconectar: el sploshing no exige ninguna habilidad especial ni ninguna condición física concreta. Es accesible para cualquier pareja, a cualquier edad, y no requiere que llegues al orgasmo para que haya sido una buena experiencia. A veces lo mejor es simplemente reírse mucho juntos.

Qué alimentos y sustancias funcionan mejor

Aquí la creatividad manda, pero hay algunas opciones que funcionan especialmente bien y otras que conviene evitar. Como orientación general:

Las mejores opciones

  • Chocolate líquido: la opción estrella. No satura, tiene un olor y sabor que casi todo el mundo disfruta, y permite jugar con la temperatura (tibio es mucho más interesante que frío).
  • Nata montada: ligera, fácil de extender y de limpiar. Clásico por algo.
  • Mermeladas y siropes: aportan color, pegajosidad y variedad de sabores.
  • Salsas y pastas: la pasta con salsa, por ejemplo, da mucho juego por la textura y porque comerla directamente con las manos ya tiene su punto erótico.
  • Aceites corporales o de cocina: ideales para masajes, dejan la piel suave y el efecto resbaladizo puede resultar muy sensual. Si te gusta jugar con el agua y los aceites, también te puede interesar nuestra entrada sobre sexo bajo el agua.
  • Cremas hidratantes o de cuerpo: sin necesidad de comida, son una opción limpia y agradable al olfato.
  • Cava o vino espumoso: la temperatura fría, las burbujas y el aroma hacen una combinación diferente y sofisticada.

Lo que mejor evitar

  • Alimentos muy picantes (cayena, canela en exceso): los picantes tópicos sobre la piel, especialmente en zonas genitales, irritan con mucha intensidad y el efecto dura bastante. Lo que empieza como juego puede convertirse en un momento muy incómodo.
  • Alimentos con trozos duros o cortantes: pueden producir pequeñas heridas en la piel.
  • Sustancias muy difíciles de limpiar: algunas cosas manchan de forma permanente. Piénsalo antes de elegir dónde hacerlo.

Precauciones básicas del sploshing

Es una práctica muy segura, pero hay algunos cuidados que conviene tener en cuenta para que la experiencia sea completamente disfrutable:

  • Prepara el espacio: cubre la cama, el suelo o la superficie que uses con plástico o sábanas viejas. Las manchas de chocolate o salsa en colchones y alfombras son muy difíciles de sacar.
  • Antideslizante: cuando hay aceite o crema de por medio, el suelo se vuelve muy resbaladizo. Una esterilla antideslizante puede evitar una caída innecesaria.
  • Ten la ducha cerca: no solo para limpiaros después, sino como parte de la experiencia. Ducharse juntos para quitarse el pringue puede ser tan divertido como la propia sesión.
  • Cuidado con las zonas genitales: si hay penetración, asegúrate de que la zona no está demasiado impregnada de alimentos, ya que puede facilitar infecciones. La higiene previa y posterior es importante.
  • Temperatura: si usas chocolate caliente u otros alimentos templados, comprueba la temperatura antes de aplicarlos sobre la piel para no quemarte.

La variante artística del sploshing: el cuadro sexual

Existe una derivación del sploshing que me parece especialmente creativa: hacer un cuadro usando el propio cuerpo como pincel. La idea es sencilla y puede ser una experiencia increíblemente bonita además de divertida.

Se extiende un plástico en el suelo o en la cama, se coloca encima un lienzo, y se usa pintura corporal (una pintura especial que se va con agua y no es tóxica, disponible en sex shops, tiendas de arte o Amazon) para embadurnarse y moverse sobre el lienzo. El resultado es una obra de arte abstracta que lleva la huella literal de vuestra sesión.

Hay kits específicos que se venden en algunos sex shops, con lienzo, pintura corporal comestible, esponja y gel de ducha, por un precio de entre 70 y 90 euros. Pero también puedes montar el tuyo propio comprando pintura corporal por separado, que sale más económico. La pintura comestible, además, te permite no preocuparte si acabas ingiriendo algo durante la sesión.

Lo más bonito es lo que queda después: un cuadro abstracto único que solo vosotros sabéis cómo se hizo. Puedes enmarcarlo y colgarlo en casa, y cada vez que lo veas recordaréis esa sesión. Es una forma de unir sexualidad, juego y arte que no tiene nada de ordinario.

Consejo práctico: si quieres probar el sploshing por primera vez sin mucha inversión, empieza con algo sencillo: chocolate líquido templado, una sábana vieja en el suelo y sin más complicaciones. La gracia no está en el material, sino en la actitud. Dejarse llevar, reírse y no preocuparse demasiado por el desorden es la única condición imprescindible.

Body paint: cuando el sploshing se convierte en arte

Dentro del universo del wet and messy existe una variante especialmente creativa que merece su propio apartado: el body paint erótico. A diferencia del sploshing más caótico, aquí hay un poco más de intención artística: se usa pintura corporal para decorar el cuerpo de la pareja, ya sea con patrones abstractos, colores sólidos o lo que la imaginación dicte.

La pintura corporal erótica puede ser una experiencia muy sensual por sí misma: aplicar pintura con un pincel sobre el cuerpo de otra persona es un acto de atención plena, lento y cargado de intimidad. Y el resultado visual puede ser precioso. Muchas parejas combinan el body paint con fotografías artísticas que guardan como recuerdo privado de la sesión.

Si te interesa probarla, busca siempre pintura específicamente diseñada para el cuerpo, que se retira fácilmente con agua y jabón y no irrita la piel. Una buena opción es la pintura corporal comestible de Shunga, pensada específicamente para uso íntimo. Evita la pintura acrílica o de manualidades convencional: puede irritar la piel y resultar muy difícil de quitar. La pintura comestible es la opción más versátil porque elimina cualquier preocupación si la sesión incluye contacto con la boca.

Sploshing y salud sexual: un equilibrio posible

Como en cualquier práctica sexual, el ingrediente más importante es el consenso. Como en cualquier práctica, debe ser algo que apetezca a las dos personas: no tiene ningún sentido embadurnar a alguien con algo que le genera asco o incomodidad. Habladlo antes, elegid juntos con qué queréis experimentar y estableced de antemano si hay algo que preferís evitar.

También conviene saber que esta práctica, en su versión más suave y cotidiana, es perfectamente compatible con una sexualidad sana y sin riesgos. No requiere equipamiento especial, no implica ningún tipo de dolor y no tiene por qué acabar en penetración. Es, ante todo, un juego. Y los juegos, cuando se hacen con las personas adecuadas y con ganas de pasarlo bien, siempre suman.

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